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5.04.2025

La victoria de Aian.

 Jaime aspiraba a ser un yogui.


Llevaba años entrenando y estudiando diversas disciplinas de conocimiento y escuelas filosóficas, pero su ser resonaba más con las visiones no dualistas y los enfoques que hablaban de un universo panteísta. Veía a Dios en todo.


No obstante, Jaime distaba de ser un iluminado. Aún tenía aspiraciones y deseos mundanos, y era completamente consciente de ello. De hecho, su meta no era la iluminación. Por el contrario, quería dominar el cuerpo y la mente, y con ello obtener dones que le permitieran disfrutar de los goces de lila sin restricciones. Y tenía un plan.


Había pensado así: si Dios estaba en todo y estaba en él, por ende, él también podía estar en todo.


Había decidido entonces poner en práctica sus ideas, ver si efectivamente podía entrar en tal estado de trance que le fuera posible transferir su conciencia a otro cuerpo. Esto de dos formas: una, de manera momentánea, para ser una voz que susurrara en la cabeza del otro, porque —según él— de sí mismo nadie dudaba. Si él era esa voz que decía “es que en verdad tienes que hacer esto”, difícilmente alguien se opondría. Y dos: le inquietaba el paso del tiempo. Ya no tenía veinte años, y le había tomado muchos años adquirir todo su conocimiento. Pero justo ahora que empezaba a entender de qué iba todo, no tenía la misma energía que al principio. Jaime lo quería todo: conocimiento y energía.


Sin embargo, muchas dudas morales lo embargaban. No era honesto obligar a otros a hacerle caso, mucho menos robarse su juventud. Al final de sus días, quizás tendría que rendir cuentas. ¿Tendría que rendir cuentas? ¿O acaso sería alabado por haber entendido de qué iba la vida?


—Si todos somos uno —se decía—, ¿no sería mejor que el uno que permaneciera fuera el más preparado?


Noche y día estas ideas venían a su mente: en la meditación, en las alabanzas, cuando limpiaba, cocinaba… en todas sus actividades. Los dos lados de la moneda, relucientes: el dharma o el disfrutarla.


Una tarde, después de limpiar y desyerbar el patio, se sentó en flor de loto y entró en una hermosa meditación. Y de pronto, una idea lo golpeó con regocijo. Hasta entonces, todo lo que Jaime pensaba eran solamente elucubraciones, ideas. No sabía si fuese siquiera posible, solo un juego mental. El problema era que intentar comprobarlo tenía una gran carga moral. Además, no sabía si la persona en la que intentaría entrar podría ofrecer algún tipo de resistencia.


Y fue cuando pensó: ¿y quién decía que tenía que entrar en una persona?


La revelación lo golpeó como un relámpago. ¡Claro! Si, por ejemplo, meditaba y se concentraba fijamente en un objeto hasta el punto de fundirse con él, podría empezar a darse cuenta de si todo eso de lo que hablaba eran solo castillos en el aire… o si bien, podría empezar a mudarse a vivir en ellos.


La pregunta era: ¿en qué debería entrar?


Jaime miró a su alrededor buscando una respuesta, y algo lo llamó. Como si levantara la mano entre una multitud de ausentes espectadores: una piedra, igual de ausente y silenciosa, pero que parecía brillar diciéndole: “A mí. Tómame a mí. Entra en mi mente”.


Jaime no lo dudó. Tomó la piedra y empezó a meditar. Om...


Aquí hacemos un paréntesis y dejamos por un momento a Jaime. Mientras él meditaba y ponía su atención en esa piedra, es importante explicar algo: Jaime cometía un grave error.


Los seres vivos tenían, como todo el mundo sabía, distintos ciclos vitales. Una mosca vivía apenas un par de semanas, mientras una tortuga podía vivir más de cien años. Algunas medusas incluso podían rejuvenecer y revertir la vejez. Esto significaba que el tiempo no era igual para todos.


Así pues, Jaime pensaba que al seleccionar una piedra en lugar de un ser vivo, la tarea sería más sencilla, ya que no tendría que lidiar con una voluntad que opusiera resistencia. Pero no podía estar más equivocado.


En su defensa, hay que decir que en algo tenía razón: hasta en los objetos inanimados la conciencia permeaba, así como el agua de lluvia entraba por las goteras de una casa.


Ahora, ¿qué pasaba con estos entes "piedras"? Pues nada: al ser una piedra, su vida era forzosamente muy, muy longeva. Algunas lograban ver todo el tiempo de una creación antes de poder saltar a su siguiente vida. Por lo general, de tanto tiempo, de tanta espera, de tanta introspección, terminaban —por la fuerza— volviéndose conciencias coherentes e introspectivas. Pero este no era el caso de la piedra que Jaime había seleccionado.


Esta piedra era muy inquieta. Estaba impaciente por terminar su ciclo de piedra y pasar a una acción más determinada. Aian. Así se llamaba la piedra. Y, a decir verdad, era de ella —y no de Jaime— la idea. Llevaba acuñando el plan por milenios, esperando alguna conciencia curiosa que lograra descifrar los caminos que la harían caer en su trampa, y liberarse de esta prisión mineral.


Finalmente, había llegado el momento.


Jaime alcanzó a ver una luz blanca muy brillante cuando por fin logró entrar en comunión con la piedra. Nada lo había preparado para lo que venía.


Alguien estaba ahí con él. Alguien con una presencia que erizaba el pelo astral, de haberlo tenido, claro. Jaime, que tan suficiente y seguro de sí mismo se sentía, ni siquiera se dio cuenta de lo que le había pasado. Se vio envuelto en esta prisión pétrea, sin darse cuenta de que había cambiado de lugar.


Jaime abrió los ojos, salió del trance con una sonrisa que abarcaba todo su rostro. Dio una carcajada:


—¡Al fin! ¡Al fin un poco de impermanencia! ¡Gracias! —y aventó con desdén la piedra.


Dicen que Jaime dejó atrás todas las prácticas sagradas. El otrora hombre religioso le dio la espalda a todo aquello que siempre había considerado trascendental, por una vida más mundana. Pero eso sí: todo el mundo coincidía en que jamás lo habían visto tan feliz.

3.04.2010

Referencias

Ante todo hay que saber cuantas veces debemos abandonar nuestra novia y huir de sexo en sexo hasta el fin de la tierra.

Alli en donde el vacio pasa su arco de violin sobre el horizonte y el hombre se transforma en pajaro y el angel en piedra preciosa.

Asi inicia Huidobro su Temblor de tierra
Hay otras dos imagenes preciosas que me encantan de este escrito.

Isolda, Isolda, cuántos kilómetros nos separan, cuántos sexos entre tú y yo

Isolda, Isolda, en la epoca glacial los osos eran flores. Cuando vino el deshielo se libertaron de si mismos y salieron corriendo en todas direcciones.

Ophelia, Ophelia, ¿porque no eres Isolda?, ¿porque no tengo la certeza de volver a encontrarte en la vispera de una hecatombe?

¿cuantos mundos habran de destruirse antes de poder volverte a ver, mi dulce Ophelia?

Y es que yo no soy ningun Tristan, ni un Vicente Huidobro, ni un Terruce Graham Grandchester, ni siquiera soy. No soy, y eso ya es bastante.
Mas sigo esperando por ti.

Ophelia, Ophelia, ¿cuantas muertes tendre que vivir, antes de poder volver a encontrarte?
Al menos 2 muertes llevo, ¿cuantas mas faltaran?

Ophelia, la de la luz diafana, la de la risa interminable, tu, de dos caras; cruel y tierna. Hermosa amiga mia, perdida para siempre en el mundo de las condiciones no adecuadas.
¿cuanto tiempo habra de pasar, cuantos sexos, cuantas muertes, cuantas fugaz, antes de que deje de amarte?

Sigo con el animo de escribirte hasta el cansancio. Hasta que los cabellos me cambien de color y las azucenas se vayan apagando.
 
Escribir, si, porque es lo unico que puedo darte. Darte una a una cada letra, me ire caminando por el mundo con mis letras hasta que lo cubran por completo, cada una de ellas, cada conjugacion posible, cada posibilidad excepto una: tu y yo.
Escribir hasta que sea necesario, hasta que sea doloroso. Porque todo es dolor, yo no entendia el dolor hasta que te he conocido. Es tonto decir eso, no es verdad, y sin embargo nunca habia conocido un dolor tan dulce, tan agudo, tan intenso, tan purificante.
 
Caminar, saltar, andar.
Todo bajo una misma cara, bajo una misma luz, bajo un mismo rostro.
 
Recuerdo tus muslos. ¿Que hay en el mundo mejor que tus muslos?
Las dunas de la amargura, ¿recuerdas la luna? tendre que escoger otras peliculas para emular.
 
Me faltas.
Faltas.
 
Draga Ophelia, ja te volim

2.28.2010

Necesito una imagen.
He estado buscando imagenes desesperadamente por todo el pueblo.
Sali por la mañana, a buscarlas en la plaza que esta cerca de mi casa, nada...  regrese a la casa con las manos vacias.
Y es sorprendente, porque yo antes podia encontrar imagenes en los lugares mas impresionantes.
Ahora, las imagenes se escapan veloces cual viento.
Lo que mas me incomoda, es que ni siquiera la naciente luz del sol, pudo producir una imagen adecuada.
¿a donde han ido las imagenes? o, ¿sere yo quien ha cambiado?
¿Estare incapacitado para poder distinguir las imagenes adecuadas?

Los arboles siempre me habian ayudado con ello, siempre habian sido uno de mis temas favoritos en cuanto a imagenes se refiere.. pero ahora, simplemente nada, simplemente nada encaja en el sueño.

Nada.
He vuelto a salir a la calle por la tarde, en bicicleta.
Dando la vuelta a todos los lugares posibles, a todos los lugares que me hablaba mi corazon.
Aun asi; nada.
Solo espero poder reconocer la imagen adecuada cuando la vea, como la he reconocido antes.

Solo espero, espero solo, y saldre a buscar nuevas imagenes...
hasta que el descanso sea merecido.

1.27.2010

El cadáver exquisito beberá el vino nuevo



Yo le entro Carreño, desperto de pronto y supo que ese dia no era como los otros, sabia que en el aire se guardaba un toque misterioso. Al momento de abrir los ojos ahi estaba, a los pies de su cama esperando ansiosamente su llegada al mundo de los vivos.
yo le entro, dime que tengo que hacer :
Empezaba a escribir cansada cuando salió por la ventana silvando una canción...
Era de día y el sol brillaba resplandeciente "si pudiera tan solo volar", pensó.
Cerró los ojos.
Sentía las caricias del viento. Escuchaba como le cantaba al oído. Y ella lo sentía, como si estuviera él ahi.
Sentía un enorme palpitar... un gozo como nunca lo había sentido...
despertó, cuan vacias son las palabras adecuadas de la persona no esperada.

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Gracias a todos los que participaron:

1.06.2010

El cadáver exquisito beberá el vino nuevo

Cadáver exquisito es una técnica por medio de la cual se ensamblan colectivamente un conjunto de palabras o imágenes; el resultado es conocido como un cadáver exquisito o cadavre exquis en francés. Es una técnica usada por los surrealistas en 1925, y se basa en un viejo juego de mesa llamado "consecuencias"[cita requerida] en el cual los jugadores escribían por turno en una hoja de papel, la doblaban para cubrir parte de la escritura, y después la pasaban al siguiente jugador para otra colaboración

Los invito pues a jugar, si alguien se apunta, escriba algo en los comentarios, hagamos un cadaver exquisito colectivo y se posteara mas adelante! tambien pueden ser links a fotos, o algun video, en fin, el limite es la imaginacion.
Ojala se apunte alguien! Saludos!

mas info aqui

12.10.2009

Historia del ojo

http://isaiasgarde.myfil.es/get_file?path=/bataille-georges-historia-del-o.pdf

Georges Bataille. EXCELENTE.

12.08.2009

Recuento

Recuento:
Volver cuento, regresar cuento, devolver cuento, volverse cuento, contarse, contar, contar el regreso del cuento; cuento regresado, regresando.
Retornar cuento, tornar cuento, reaparecer cuento, aparecer cuento, venir cuento, llegar cuento... llegar, siempre llegar...

◦Antónimos: irse, marcharse. NO

Reanudar cuento, el cuento, siempre el cuento.
Retomar, siempre volver a tomarte.

Reemprender, reiterar, repetir, insistir. Lo insisto en cuento, en cuento te extraño, te cuento, me cuento, lo cuento.

◦Antónimos: dejar, abandonar. NO, CARAJO, QUE NO!!!

cambiarse a un cuento, transformarse en un cuento, convertirse en un cuento, renovarse o volver a formarse (con-formarse).

El cuento, no; mejor tú.